Etiqueta: organización política

  • ¿Qué pasó con la militancia?

    ¿Qué pasó con la militancia?

    Milei, Cristina, Kicillof y la crisis de los partidos

    Organización, valores y afectividad en la política argentina actual

    La irrupción de Javier Milei y La Libertad Avanza, las tensas internas del peronismo en torno a las figuras de Cristina Kirchner y Axel Kicillof, y la aparición de nuevas formas de militancia configuran un escenario de transformación en la política argentina. Hace veinte años un militante repartía volantes en una esquina. Hoy puede pasar cinco horas defendiendo a un dirigente desde su cuenta de Twitter sin conocer a un solo compañero de su barrio. Pero sea en Twitter o en un local partidario, hay algo que nunca cambia: militar siempre es un acto identitario.

    Militar no consiste solamente en apoyar una lista o compartir un programa de gobierno. Quien milita incorpora una forma de interpretar la realidad, construye vínculos, adopta determinados valores y encuentra un espacio de pertenencia. En ese sentido, la militancia dice tanto sobre una persona como sus gustos musicales, su profesión o el grupo social con el que elige identificarse. Comprender esa identidad es, quizás, una de las formas más interesantes de comprender la política argentina actual: precisamente porque la militancia es una forma de identidad, entender a los militantes resulta tan importante como analizar a los propios dirigentes.

    En los próximos meses veremos a candidatos recorrer estudios de televisión, participar en debates, presentar propuestas. Sin embargo, existe un actor mucho menos visible que suele recibir bastante menos atención: el militante. Es quien conversa con su familia, con sus compañeros de trabajo y con sus vecinos. Es quien traduce las grandes consignas políticas al lenguaje cotidiano. Y muchas veces es esa conversación, más que un discurso televisivo, la que termina inclinando un voto. Es quien conoce las preocupaciones diarias de su entorno, quien sabe qué tan preocupado está por ciertos temas, qué le importa menos, y quien puede hablarle a su entorno en un lenguaje cercano.

    ¿Qué hay que mirar para comprender a un militante?

    Para responder esa pregunta no alcanza con mirar las encuestas ni los resultados electorales. Tampoco alcanza con escuchar los discursos de los dirigentes. Si queremos entender qué significa militar hoy, tenemos que mirar al propio militante. ¿Qué lo llevó a involucrarse? ¿Qué valores lo sostienen cuando las cosas salen mal? ¿Qué tipo de vínculo construye con su dirigente? ¿Cómo se relaciona con quienes piensan distinto? ¿Y qué tipo de organización hace posible esa militancia?

    Esas cinco preguntas serán el hilo conductor de toda la serie: las iremos respondiendo espacio por espacio, para ir construyendo un mapa de las distintas identidades militantes que existen hoy en la Argentina.

    No todo lo que aparezca en estos artículos tendrá el mismo carácter. Habrá momentos en los que simplemente describa un fenómeno, otros en los que intente interpretarlo, y otros en los que defienda una posición propia. Intentaré que esa diferencia sea siempre clara, para que el lector pueda distinguir cuándo estoy contando un hecho, cuándo estoy proponiendo una lectura y cuándo estoy expresando una opinión.

    El personalismo político argentino

    Antes de entrar en cada espacio, hace falta detenerse en un rasgo que va a atravesar toda la serie: el personalismo. Y no es un desvio, es la razón por la que esta serie va a analizar la militancia a partir de los referentes, y no de los partidos.

    El personalismo es uno de los rasgos más marcados y persistentes en la historia, la cultura y, sobre todo, en la política argentina. Desde el caudillismo del siglo XIX, con figuras como Facundo Quiroga y Juan Manuel de Rosas, pasando por la democracia de masas de Hipólito Yrigoyen, hasta la consagración del modelo con el movimiento político por excelencia, el de Juan Domingo Perón: Argentina ha mostrado en la práctica política una fuerte identificación con sus líderes, por encima de las propias instituciones y las plataformas programáticas. Son muchos los porqués: tan apasionantes como nuestra propia historia, tan atractivos como el carisma de nuestros líderes y tan extensos como nuestras tristezas.

    Lo que busco explicar con esto es que el apego a la figura del líder viene inscrito en nuestro inconsciente colectivo. Por eso, hoy, ante la irrupción de un nuevo actor político, se dice casi dogmáticamente el nombre de la persona más un sufijo “-ismo”, como si esa persona estuviera generando un movimiento o una doctrina propia. Y es justamente por esto que, ante la disputa de los -ismos, tiene más sentido preguntarse por el vínculo que une a cada dirigente con su militancia activa que por la estructura formal del partido que dice representarlo. Es la clave que explica por qué esta serie va a recorrer referentes como, Milei, Cristina, Kicillof, y los que sigan. En lugar de recorrer siglas partidarias: en la Argentina, muchas veces el partido es apenas el envase de algo que se sostiene, en verdad, en el vínculo con una persona.

    ¿Qué lleva a una persona a militar en un espacio?

    El militante pocas veces se detiene a pensar qué es lo que lo une con su dirigente: simplemente lo da por lógico. La realidad es que nadie milita solamente porque crea que un programa de gobierno es correcto. Compartir ideas es una condición necesaria, pero no suficiente.

    Cuando uno habla con un militante siempre aparece el intercambio de visiones y perspectivas, pero pocas veces se habla de los vínculos reales que sostienen el acto de militar en determinado lugar. Si indagamos un poco más, a veces encontramos cuestiones biográficas y contextuales. En cuanto al contexto y al entorno, hay quienes militan en un espacio por herencia (ya vienen con esa pertenencia dentro del propio círculo familiar). Otra opción es la influencia del entorno en el que transcurren sus días, pero ahí hay un matiz: esa militancia, cuando cambia el entorno, suele terminarse o mudarse de espacio, por lo cual tampoco es el foco de este análisis.

    Lo que buscamos analizar es la conducta humana desde un esquema lógico y simplificado, para entender cómo una persona elige una opción sobre otra. Primero habría que establecer el marco de creencias del individuo: la militancia busca modelar el mapa invisible de cada persona, encender sus certezas, nombrar la realidad y afinar el cristal a través del cual contempla y comprende el mundo. Una vez establecida una visión, esta se encuentra con la realidad, y ahí operan los deseos y preferencias en la interacción con el mundo. Los espacios políticos nunca reflejan el cien por ciento del pensamiento de un individuo; por eso la persona busca, entre los espacios de representación disponibles, cuál se le asemeja más. Y luego de esa elección viene el plano de la acción: el individuo elige, dentro del conjunto de opciones disponibles, el espacio político que, dadas sus creencias, maximiza la probabilidad de obtener el resultado que más prefiere.

    Pero después de la elección viene la permanencia. Una persona permanece en un espacio político porque ocurren tres cosas al mismo tiempo. Primero, siente que ese espacio interpreta el mundo de una manera parecida a la suya: le pone palabras a cosas que ya intuía y le ofrece una explicación coherente de la realidad. Asumir una militancia es elegir un discurso: trazar una arquitectura de razones que no solo explica cómo funciona el mundo, sino que le da un orden y un sentido colectivo a la realidad. Segundo, se reconoce en determinados dirigentes cualidades que considera valiosas: no solo escucha lo que dicen, sino que confía en quiénes son, o en quiénes cree que son. La elección de un militante es el hallazgo de un espejo: convocar a un otro en quien reconocemos nuestro propio rostro, unas veces igual, otras mejorado, pero siempre unido por el mismo reflejo. Y tercero, se conmueve: hay discursos, símbolos, recuerdos, enojos y esperanzas que lo movilizan emocionalmente y le hacen sentir algo que lo empuja a la acción. Aristóteles ya lo había advertido en la Retórica: la persuasión nunca depende exclusivamente de los argumentos.

    ¿Qué significa militar hoy?

    En los próximos artículos nos adentraremos en el mapa de las fuerzas, y sobre todo de los referentes, que van a disputar el poder o marcar el compás en 2027, usando las mismas cinco preguntas para descifrar la arquitectura de identidad que propone cada espacio. El objetivo es mirar de cerca la matriz que moldea al militante: descubrir el prisma con el que aprende a interpretar la realidad, la razón con la que construye su discurso y el espejo en el que se reconoce al elegir a sus pares y a su líder.

    Cada artículo estará dedicado a un espacio político distinto, pero todos serán observados con las mismas herramientas. Así llegaremos a una pregunta final: ¿qué tienen realmente en común un militante libertario, uno kirchnerista y uno del Movimiento Derecho al Futuro? ¿Son expresiones de una misma crisis, o formas completamente distintas de entender el compromiso político? La indagación trasciende la coyuntura para tocar algo más de fondo. Tal vez la verdadera incógnita no sea quién ganará la próxima elección, sino qué tipo de ciudadano está germinando en cada trinchera política. Es posible que la mayor distancia no resida únicamente en las banderas que defienden, sino en el tipo de subjetividad que forman, el modelo de dirigente en el que se reflejan y la arquitectura de sociedad que imaginan para el futuro.

    Esta es la primera entrega de la serie “¿Qué pasó con la militancia?”

    En las próximas entregas vamos a analizar, con las mismas herramientas, las distintas formas de militancia que están disputando el escenario político argentino.

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    ¿Qué pasó con la militancia?

    Este artículo es el punto de partida de una serie en la que nos preguntamos cómo cambió la forma de hacer política y, sobre todo, cómo se construyen hoy las identidades militantes.

    En el video presentamos algunas de las herramientas que vamos a utilizar para pensar este fenómeno: desde las unidades básicas y la transformación del territorio hasta José Luis Romero, Aristóteles, la mímesis, Jon Elster, la construcción del adversario político y el papel de las redes y los comunicadores intermedios.

    ▶️ Mirá el video y acompañá el desarrollo de la serie: “¿Qué pasó con la militancia?”

    Para Profundizar: Fuentes y lecturas sugeridas

    • Aristóteles, Retórica. (Ver)
    • José Luis Romero, Las ideas políticas en Argentina. (Ver)
    • John von Neumann y Oskar, Teoría de juegos y comportamiento económico. (Ver)
    • Robert E. Park, La prensa inmigrante y su contro. (Ver)
    • Paul Lazarsfeld, Bernard Berelson y Hazel Gaudet, El pueblo elige. (Ver)