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  • Patria o colonia (III)

    Patria o colonia (III)

    El paraíso perdido y los dos modelos que nos siguen atravesando

    En las dos primeras partes de esta serie recorrimos casi dos siglos de historia argentina: de Rivadavia a Rosas Ver: Patria o Colonia (I) de Mitre al PAN, de Yrigoyen a Perón Ver: Patria o Colonia (II) Es hora de cerrar esta historia y preguntarnos qué queda de todo eso hoy.

    El paraíso perdido

    Más allá de las diferencias entre Rosas y Perón, la oligarquía trató de borrarlos a ambos, aunque de diferente manera. Con Rosas, construyendo una leyenda negra en la que cambiaron el apodo del Restaurador por el del tirano. Con Perón, prohibiéndolo y tratando de borrar su presencia.

    La autodenominada Revolución Libertadora llevó a cabo un golpe cívico-militar en septiembre de 1955, derrocando a Perón. El régimen buscó eliminar cualquier rastro del peronismo en la cultura y la política del país; para eso creó el decreto 4161, que prohibía nombrar, usar símbolos o hacer cualquier referencia a Perón y Evita. Ese decreto, lógicamente, también prohibió la participación política del PJ, el partido peronista, durante 17 años y 42 días.

    Y acá voy a dar una opinión muy impopular: si bien en nuestros días la presencia de Perón está más vigente que nunca, lograron dejarlo en una agonía. No lo pueden matar, porque está demasiado presente en el inconsciente nacional, pero tampoco pudo volver a recuperarse del todo. Ni la vuelta al país de Perón, ni el 62 por ciento del pueblo argentino que lo eligió en 1973, pudieron revivir por completo al movimiento. La muerte de Perón en 1974 nos dejó una revolución inconclusa. Un paraíso que pudimos alcanzar, pero que nos fue arrebatado.

    Los dos modelos

    Los dos modelos de país, como vimos, tienen una amplia historia. Es una disputa que no logramos resolver, y que hace que ninguno de los dos se desarrolle plenamente.

    Los porqués son varios y dependen de la perspectiva. Tomemos estas dos frases, una de una novela de la época de Rosas y otra de un dicho de la época de Perón:

    “Desde que está ese hombre (Rosas) en el poder, los peones ya no se quitan el sombrero, entran a la sala como si fuera suya y tienen el atrevimiento de mirarle a uno la cara.” — Manuel Gálvez, El gaucho de Los Cerrillos

    “Lo peor que hizo Perón fue enseñarle a los obreros a mirar a los ojos a los patrones.” — Rosa Campomar, miembro de la Sociedad Rural

    El problema es el mismo: la servidumbre empieza a reclamar derechos. Desde el lado del pueblo, eso representa la dignidad; desde el lado de la oligarquía, la rebeldía.

    Los ciclos nacionales

    Un modelo liberal desde la periferia del mundo necesita un país primarizado que sirva de proveedor de materias primas a las potencias del mundo. Un modelo de industria autónoma y soberanía económica necesita, en cambio, una clase media que se haga cargo de esas industrias locales. En este aspecto el modelo nacional tiene una gran ventaja ante la masa. El ascencionismo social que promueve el modelo nacional es uno de las propuestas que más atractivo tiene en el electorado. En contraparte, la brecha social que genera el modelo liberal es la mayor dificultad que encuentra esta ideología para sostenerse en el poder.  

    Pero ocurre un problema: esa clase media, una vez instalada, ha aspirado a un consumo de status global, lo que hace volver el ciclo al principio. Siendo justos, gran parte de la clase media ha aprendido a esquivar estos ciclos, a juzgar por lo ocurrido en las últimas elecciones. Por eso esta nueva forma de liberalismo ha buscado enfrentar a la clase baja con la media. Milei y sus militantes lo reflejan cuando dicen que la industria nacional no sirve, porque necesita que los trabajadores de clase baja subsidien para mantener esas industrias y el nivel de vida de esos empresarios. Muchos de clase baja hoy se preguntan: ¿por qué tengo que mantener con mis impuestos a un empresario para que pueda vivir bien?

    El porqué el liberalismo genera esta disputa está en el modelo agroexportador. Así como el empresario nacional entendió que necesita modelos proteccionistas para sobrevivir, el modelo liberal entendió que el pueblo no va a aceptar el modelo liberal por motu proprio. Entonces, lo que antes lograba por la imposición de dictaduras, hoy lo busca por la imposición de relatos. Pero el argentino, sea de clase baja o media, no va a aceptar deshacerse de la posibilidad del ascenso social, y ese va a ser siempre un problema para el modelo liberal.

    La gran tentación liberal

    Una de las ofertas más tentadoras del liberalismo es la de una sociedad más ordenada y estética. El modelo de esto es la descripta en el video sobre la genesis de la grieta inicio de la grieta nacional

    Quizás esa es una de las dificultades de Milei, pero había sido y es una de las ventajas de Macri. Milei trató de suplir la familia blanca, el metrobus y la estética de la ciudad de caba europeizada con la promesa de inversiones extranjeras. Volviendo a la promesa génesis del liberalismo nacional. Pero el tiempo pasó, las inversiones no llegaron, aunque el relato se sigue manteniendo. 

    Hoy se habla de Neuquén como la Dubai argentina. Es una provincia que contiene el 1.55% de la población nacional, muy poco para el total del territorio. Entonces, es fácil decir, allá conocen y experimentan el crecimiento prometido, y pronto otras provincias lo conocerán. Esto provocó que la provincia se encuentre recibiendo 7 familias por día en busca de la nueva panacea ¿Necesito explicar que esto es solo relato y que la provincia se encuentra colapsada?      

    Una batalla ganada para la mistica del modelo nacional

    El tema de la injerencia extranjera tampoco resulta muy atractivo hoy en día para el argentino. La ley que intentó impulsar el gobierno de Milei sobre la extranjerización de tierras hizo que se pronunciaran políticamente personas que antes nunca lo habían hecho.

    Sin duda, la bandera de Malvinas desplegada por la selección en el partido contra Inglaterra ayudó a enalzar el sentir nacional y patriótico. Y ahí hay una sublectura muy interesante: no es que tuviéramos el espíritu nacional herido, sino que estábamos bajo una carencia de símbolos.

    El espíritu humano está habitado por el “inconsciente colectivo”, según explica Jung: una capa profunda de la psique compartida por la humanidad, en nuestro caso de análisis, por un Ser Nacional. Bajo el inconsciente colectivo, el símbolo no es un mero signo, sino la expresión de algo esencialmente desconocido pero intuitivamente sentido. El símbolo actúa como un puente entre la mente consciente y la inconsciente. Sin símbolos, como los mitos, el arte, la religión o un paño con una inscripción, el espíritu se seca y se fragmenta, perdiendo su conexión con el sentido profundo de la vida. Para Jung, el símbolo sana el espíritu porque le permite integrar sus partes en conflicto.

    En nuestro caso, una bandera hecha con una sábana de hotel y pintada en aerosol sirvió como cáliz para nuestro ritual. Pero así como el cáliz sacerdotal no puede ser ritualizado por cualquier persona sino por quien es reconocido por el devoto, el manto sagrado de la patria no puede ser desplegado por cualquier ciudadano. Solo pudo ser ritualizado por el último bastión de la unidad nacional, el fútbol. La pelota no se mancha.  

    Hoy, sin embargo, no es tan visible en la política mediática alguien que encarne unívocamente el modelo nacional y que pueda crear y representar símbolos que unifiquen el sentir nacional. En un punto ni siquiera en el plano partidario.

    Nos encontramos en una nueva crisis de representatividad.

    Mi visión sobre la aparición de estos símbolos es positiva, porque veo algo en desarrollo, aunque entiendo que todavía no tiene la masividad necesaria. Esto lo voy a desarrollar con mayor profundidad en la siguiente serie de artículos que voy a estar publicando en las próximas entregas sobre la militancia y la dirigencia.

    Mientras tanto, nos encontramos como en un verso del Martín Fierro:

    Y dejo rodar la bola, Que algún día se ha de parar; Tiene el gaucho que aguantar Hasta que lo trague el hoyo, O hasta que venga algún criollo En esta tierra a mandar.

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  • Patria o colonia (II)

    Patria o colonia (II)

    La segunda disputa

    del liberalismo oligárquico al 17 de octubre

    En la primera parte de esta serie vimos el primer round de esta disputa: Rivadavia inaugurando el modelo liberal, Rosas respondiendo con el modelo nacional, y esa tensión sin resolver como saldo. Ese primer empate iba a tener revancha. Si no lo leiste, te recomiendo leerlo. Patria o colonia (I)

    La Panacea Liberal

    Los unitarios exiliados durante el gobierno del Restaurador actuaron como los arquitectos ideológicos y propagandísticos que legitimaron su caída en la batalla de Caseros. Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre y Florencio Varela usaron el periodismo para pintar a Rosas como un tirano bárbaro ante la opinión pública internacional. Sarmiento se unió al Ejército Grande (entrerrianos, brasileños y uruguayos) como boletinero, redactando las proclamas oficiales que justificaban la guerra no como una invasión, sino como una liberación. Así se inicia un nuevo ciclo de guerras civiles y de división ideológica, hasta la unificación bajo Bartolomé Mitre.

    Mitre, fundador del partido radical, defendía la inserción de Argentina en el mercado mundial como proveedora de materias primas, promoviendo el libre comercio y la inversión de capital extranjero. Junto con Sarmiento, su predecesor, compartía la idea de implantar las instituciones y costumbres de la Europa occidental. Así se empieza a hablar de civilización y barbarie.

    En las elecciones nacionales entre 1860 y 1916, el PAN (Partido Autonomista Nacional) lideró el país a través de sufragios fraudulentos. Bajo el PAN se gestó la panacea liberal en Argentina: un modelo de inserción a la economía global desde una economía primarizada. La industria ganadera de la zona núcleo fue el eje de este modelo, pero también se desarrolló la industria del azúcar en el norte grande y la explotación del quebracho, en manos extranjeras, en el norte bajo. El correlato del modelo fue la precarización laboral y la reducción a la servidumbre. En esta época se popularizaron los pagos con “vales” de proveeduría.

    Para profundizar en el modelo económico liberal, te invito a ver este video, donde explico cómo funcionaba y cuáles fueron sus principales consecuencias.

    Mientras tanto, bajo este modelo se afianzó la aristocracia nacional. El poder político y el poder económico se fusionaron en un solo grupo social conocido como la oligarquía. El partido funcionó como el instrumento institucional de este círculo cerrado para gobernar el país en beneficio propio. Las familias tradicionales coloniales se unieron a nuevos ricos comerciales a través de matrimonios estratégicos y alianzas de negocios para mantener la concentración económica.

    El fin del liberalismo “democrático”

    Mientras el liberalismo concentraba el poder, un quiebre en la UCR empieza a desestabilizar la hegemonía. Leandro Alem, hijo de un mazorquero (seguidor de Rosas), se opuso fuertemente al fraude electoral y a las políticas centralistas de los gobiernos del PAN. Lideró la Unión Cívica en un levantamiento civil y militar armado contra el presidente Miguel Juárez Celman. Un año después de fundar junto a Mitre la UCR, esta se dividió por un acuerdo político entre Roca y Bartolomé Mitre, en UCN (Mitre) y UCR (Alem).

    El presidente Sáenz Peña, ante la presión política y las constantes rebeliones armadas de la UCR, impulsó una reforma electoral para pacificar el país. Fue un cálculo político fallido: la aristocracia nacional pensó que el pueblo los elegiría igual sin fraude, y ese error llevó al cambio del modelo liberal.

    Así, Hipólito Yrigoyen llega a la presidencia nacional bajo el voto secreto y obligatorio. Le aportó una visión armónica para superar la grieta civilización o barbarie, bajo la convicción de que todas las clases sociales y regiones geográficas de la nación debían integrarse armónicamente en un solo cuerpo soberano: el pueblo. Su gestión no buscó romper el lazo comercial con Gran Bretaña ni realizar una reforma agraria profunda, sino captar una mayor porción de la renta agraria para volcarla al bienestar social y la soberanía energética. Entonces, si bien no rompe por completo con el modelo liberal, fue una transición necesaria para los años venideros.

    El golpe militar de Uriburu pone fin al gobierno de Yrigoyen y da nacimiento a lo que después se llamó la Década Infame.

    Mientras transcurría la Década Infame, en un sótano de la avenida Corrientes un grupo de intelectuales de la UCR gestaba la agrupación FORJA. Críticos de la entrega del partido a un sistema fraudulento y de la sumisión económica a Gran Bretaña mediante acuerdos como el pacto Roca-Runciman, se formaron bajo el lema “Somos una Argentina colonial, queremos ser una Argentina libre”. El nombre surge de uno de los mejores intelectuales que transitó nuestra tierra, Arturo Jauretche. También estaban Raúl Scalabrini Ortiz y Homero Manzi, quienes serían un puente ideológico fundamental entre el yrigoyenismo y el peronismo en la historia del pensamiento nacional argentino.

    La nación argentina se hizo una doctrina propia

    El 4 de junio de 1943, un grupo de militares organizados en una logia denominada GOU derrocó al presidente Ramón Castillo y puso fin a la Década Infame. Entre ellos se encontraba Juan Domingo Perón. La idea era evitar que Argentina entrara al conflicto global alineada con los Aliados, defendiendo una postura de estricta neutralidad, y terminar con el fraude electoral sistemático. La logia se disolvió formalmente en 1944, luego de cumplir sus objetivos iniciales y debido a internas políticas. Pero desde la Secretaría de Trabajo estaba naciendo un nuevo romance entre el pueblo y el nacionalismo.

    La gestión de Perón en la Secretaría de Trabajo le haría ganar el amor del pueblo y el odio de los oligarcas. Ni las acciones que fortalecieron los sindicatos, ni las paritarias, ni la previsión social, le generaron tanto odio a la oligarquía como el Estatuto del Peón de Campo. Declararon públicamente que la ley sembraría el germen del desorden social al otorgar derechos a personas de “limitada cultura”. Ese odio visceral hacia Perón los llevó a marchar el 19 de septiembre de 1945 bajo el lema “Marcha de la Constitución y la Libertad”, para pedir elecciones y la prisión de Perón. Menos de un mes después de esa marcha, por pedido de las cámaras de comercio, el campo y una interna militar, meten preso a Perón. Nunca sospecharon que ese hecho desencadenaría la histórica jornada obrera del 17 de octubre.

    La movilización fue un fenómeno puramente obrero, de bases sindicales, que desbordó incluso a la propia cúpula de la CGT. Ante el pedido de las bases, la central llevó a votación la realización de una huelga para pedir la liberación de Perón. En una decisión ajustada, se fijó el 18 de octubre para marchar. Las bases, en comisiones internas de las fábricas, comenzaron a abandonar sus puestos de trabajo por su cuenta desde la madrugada del 17, por miedo al retroceso de la medida o por impedimento de la propia patronal. Ese mismo día, Perón terminó dando un discurso desde el balcón de la Casa Rosada, con la Plaza de Mayo llena.

    El modelo económico de Perón se basó en el nacionalismo económico, la industrialización por sustitución de importaciones, el fuerte intervencionismo estatal y la redistribución de la riqueza hacia las clases trabajadoras. Muy en sintonía con la visión de Rosas; parte de las diferencias son propias de cada época. Otra de las diferencias, y creo que la más fundamental, es que Perón desarrolló una doctrina política propia. Eso le permitió sostener su visión política por más tiempo y hacer subsistir su pensamiento más allá de los embates de la oligarquía.

    Perón logró algo que ni Rosas ni Yrigoyen habían podido conseguir: una doctrina propia, capaz de sobrevivirlo. Pero esa misma fuerza fue la que la oligarquía se propuso destruir por todos los medios. En la tercera y última parte de esta serie vamos a ver cómo terminó esa historia, y por qué el mismo patrón (liberal contra nacional) sigue vivo en la Argentina de hoy.

    Te invito a ver el video relacionado, donde abordo estas ideas desde otra perspectiva

    2 responses to “Patria o colonia (II)”

    1. [jano'nt] Avatar
      [jano’nt]

      Lei el anterior y este. la verdad muy bien sintetizado. luego mirare los videos. gracias.

    2. […] argentina: de Rivadavia a Rosas Ver: Patria o Colonia (I) de Mitre al PAN, de Yrigoyen a Perón Ver: Patria o Colonia (II) Es hora de cerrar esta historia y preguntarnos qué queda de todo eso […]

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  • Patria o colonia (I)

    La génesis de una grieta que nunca cerramos

    Desde la independencia, la Argentina gira alrededor de un conflicto que nunca logró resolver. Cambian los gobiernos, cambian los partidos e incluso cambian los nombres con los que se presenta la disputa, pero el problema de fondo permanece. Durante años se intentó reducir ese conflicto a consignas simples: “100 años de peronismo”, “Estado o mercado”. Sin embargo, la realidad argentina resiste esas simplificaciones. En apenas dos décadas el país atravesó gobiernos de orientaciones muy distintas y, aun así, muchos de los problemas estructurales permanecieron. Se ha pasado de un modelo con tintes peronistas, a uno neoliberal, a uno socialdemócrata y se terminó con un modelo pseudolibertario.

    En este escrito no intento ser neutral, porque no podría: en mi corazón están grabados San Martín, Rosas y Perón como encarnación del sueño de mi nación. Pero sí quiero mostrar cómo hay una tensión no resuelta que nos traba constantemente como nación.

    ¿Cuál es entonces la verdadera discusión? En este artículo propongo mirar la historia desde otra perspectiva: la tensión permanente entre dos modelos de país, el liberal y el nacional. Una disputa que adopta distintas formas en cada época, pero que sigue organizando buena parte de nuestra vida política, económica, social y cultural.

    ¿Por qué, después de tantos cambios de gobierno, seguimos discutiendo lo mismo?

    La génesis

    La tentación es ubicar el origen de esta disputa en el enfrentamiento entre unitarios y federales, que sin duda también forma parte de una de las tantas disputas nacionales. Sin embargo, ese conflicto ya fue la expresión política de una discusión más profunda. La pregunta de fondo era otra: ¿qué lugar debía ocupar la Argentina en el mundo? Para llegar a la verdadera raíz del problema, debemos situarnos en las acciones e ideales de los primeros protagonistas políticos.

    El primer intento de responder esa pregunta llegó con el unitario Bernardino Rivadavia, primer presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Su proyecto de país fue influenciado, durante sus viajes por Europa, por el pensamiento liberal británico de la época. La influencia del pensamiento económico europeo, principalmente el británico, va a ser una constante en muchas de las visiones globalizantes de diferentes gobernantes argentinos.

    La apertura comercial fue uno de sus principales ejes. La reducción de los aranceles buscaba integrar la economía rioplatense al comercio internacional, pero al mismo tiempo debilitó a muchas economías regionales, incapaces de competir con las manufacturas europeas. A partir de entonces, la discusión entre unitarios y federales dejó de limitarse a la forma de organizar políticamente el país y comenzó a trasladarse también al terreno económico.

    Las instituciones creadas durante su gobierno respondían a esa misma lógica. Fundó la Bolsa Mercantil y el Banco de la Provincia de Buenos Aires, cuya administración quedó en manos de comerciantes británicos. La bolsa de comercio fue cerrada luego por Juan Manuel de Rosas, quien consideraba a los corredores de comercio agentes británicos para desestabilizar la economía nacional. También contrajo el célebre empréstito con la banca Baring Brothers por un millón de libras esterlinas. El objetivo declarado era financiar obras públicas y consolidar el reconocimiento internacional de la independencia argentina. Sin embargo, solo ingresó una parte del dinero, las obras nunca se realizaron y la deuda terminó pagándose casi ochenta años después por un monto cinco veces superior al recibido. Así dio inicio a la deuda eterna argentina.

    La influencia británica tampoco quedó restringida al plano financiero. Empresas como la River Plate Mining Association obtuvieron concesiones para explotar los recursos minerales del interior, generando fuertes resistencias entre los caudillos provinciales. Uno de los principales opositores fue Facundo Quiroga, cuya defensa de las economías regionales profundizó el enfrentamiento con el gobierno central. El descontento generalizado de las provincias y el fracaso de su política militar y económica llevaron a la renuncia de Rivadavia tras la batalla de Rincón de Valladares. El primero en irse en helicóptero, incluso antes de que este fuera inventado.

    Con la llegada de Rosas nace un segundo modelo nacional, basado principalmente en el proteccionismo económico. La ley de aduana prohibió la importación de productos extranjeros que se fabricaban en el país, y favoreció a los barcos de bandera nacional con aranceles más bajos que los aplicados a flotas extranjeras. La idea era fortalecer el comercio y la industria nacional. Las políticas que cerraban los ríos interiores y limitaban el comercio europeo provocaron una dura respuesta de las potencias internacionales.

    Las potencias europeas rechazaban el proteccionismo de la ley de aduanas: Gran Bretaña y Francia exigían la libre navegación de los ríos interiores. Una de las consecuencias más conocidas fueron los bloqueos navales al puerto de Buenos Aires, que derivaron en la batalla de la Vuelta de Obligado.

    Rivadavia representa el primer intento consistente de insertar a la Argentina en un modelo económico y político liberal, mientras que Rosas representa el primer intento de generar un modelo de protección nacional. 

    Este primer round terminó en tablas, pero abrió una grieta que la Argentina nunca volvió a cerrar. En la segunda parte de esta serie vamos a ver cómo esa misma disputa reaparece con Mitre y la “panacea liberal” del PAN, y cómo desde ahí germina, en un sótano de la avenida Corrientes, la semilla de lo que después sería el peronismo.

    Te invito a ver el video relacionado, donde abordo estas ideas desde otra perspectiva

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    5 responses to “Patria o colonia (I)”

    1. Theo Avatar
      Theo

      Contar la historia nunca está de más . Pasaron años , y vuelven con una formula que no funciono , no funciona , ni funcionar . Argentina será para todos , o no será nada

      1. nadasinperon Avatar

        Totalmente Theo!! hay un modelo que es para la concentracion de una minoria, que tiene sus promesas y por eso se sostiene, y un modelo para las mayorias, que tiene sus falencias y por eso no termina de conquistar. Eso lo trato en el ultimo articulo de la serie jaja te me adelantaste un poco jaja muy buena observacion.

    2. […] En la primera parte de esta serie vimos el primer round de esta disputa: Rivadavia inaugurando el modelo liberal, Rosas respondiendo con el modelo nacional, y esa tensión sin resolver como saldo. Ese primer empate iba a tener revancha. Si no lo leiste, te recomiendo leerlo. Patria o colonia (I) […]

    3. […] partes de esta serie recorrimos casi dos siglos de historia argentina: de Rivadavia a Rosas Ver: Patria o Colonia (I) de Mitre al PAN, de Yrigoyen a Perón Ver: Patria o Colonia (II) Es hora de cerrar esta historia y […]

    4. […] LLA ha quemado etapas mucho más rápido que cualquier otra fuerza política reciente. Pero también consolidó, en poco tiempo, un núcleo militante fuertemente identitario. Más allá de lo que ocurra en 2027, parece haber logrado algo que durante décadas resultó esquivo: darle al liberalismo una organización política propia con capacidad de disputar el poder. Habiéndo absorbido al PRO, consolida por primera vez el partido liberal en Argentina desde la generación del 37 y sin usar dictaduras militares. Esa es, quizás, su transformación más profunda. Porque la discusión ya no gira únicamente alrededor de Javier Milei, sino del regreso de un viejo antagonismo de la política argentina: la tensión entre el proyecto liberal y el proyecto nacional. Sobre ese conflicto histórico ya escribí en este artículo. (Patria o Colonia) […]

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